Dios desea que sus hijos tengan vidas llenas de propósito y de bendición

Dios nos salvó con un propósito eterno y valioso según 2 Tim 1:9 que lee “quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos”. El cristiano que tiene una vida espiritual saludable y estable, vive gozoso y satisfecho de su relación con Dios. A todo cristiano que camina diariamente con Dios se le nota la frescura y los frutos de una vida dedicada a Él.

Ese propósito se ve reflejado en Hechos 2:42

Los cristianos de Jerusalén “perseveraban en la doctrina de los apóstoles” y eso nos indica que era muy importante para ellos aprender y estudiar las escrituras. Los cristianos saludables de la primera iglesia estudiaban y profundizaban en las enseñanzas de la Biblia y por eso se hizo esta serie, en el espíritu de querer imitar y copiar a nuestros hermanos del primer siglo.

El cristiano saludable

Es una colección de estudios básicos de las doctrinas más fundamentales que todo discípulo debe estudiar, creer y obedecer. Los principios para los estudios de esta serie son sacados del pasaje en el libro de Hechos 2:41-47.Este pasaje nos da una ventana de las 7 actividades más fundamentales que practicaban los cristianos del primer siglo.

Es nuestro deseo que toda persona que haga estos estudios sea impactada por Dios con Su palabra y que lo que aprenda se convierta en su base doctrinal y teológica para toda la vida. Selecciona los siguientes títulos para descargar:

HECHOS 2:41-27

"Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos".

Intégrate y sigue creciendo en un grupo

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